
Caron Geary es el tipo de persona a quien no imaginarías a la primera como el mismo ser que encarna su personaje de escenario. Dulce, serena, sensual, cálida y de voz pausada, poco o nada tiene que ver con la actitud desafiante, la euforia del canto y los movimientos sísmicos del trance de Feral. Inconformista, iconoclasta y luchadora, esta mutante que ha dado vida a unos cuantos alter-egos, combina hoy por hoy su relación ya histórica con la música pop y una joven y prominente trayectoria como artista visual.
Como mujer blanca ha sido pionera del raggamuffin, algo que en su día parecía exclusivo de negras. Fiel a su esencia deslocalizadora y al margen de tendencias de la industria, crea con Feral un personaje híbrido, misterioso y sincrético, con una carga finamente hilada de referentes que podrían parecer del todo incompatibles; confusa y equilibrada, nítida y perturbadora, razonablemente irracional, su encarnación es un ensamblaje de armonía trans y barroca que destila fuerza, carácter y autenticidad. Lanzada ante el mundo de la mano de Boy George como MC Kinky, Geary fue la artífice del hit rompepistas Everything starts with an E (1989) de E-zee Posse, fichado por More Protein, el sello del chico londinense. Fue también la culpable del inolvidable estribillo raggamuffin de Generations of love (1990), hit de Jesus Loves You, el proyecto chacral pop de George; o de los subidones contrapunteros en el EP homenaje a Abba Abba-esque (1992) del dúo Erasure, que llevaron a Take a chance on me a lo alto de los charts. Tras vaivenes que incluyeron fichajes más bien desafortunados con Virgin y EMI y un periodo de retiro de la música, desde hace unos años ha vuelto a la carga como Feral, solista y voz líder junto a su banda Cantankerous, y es cada vez más reclamada en la escena arty y de clubs alrededor del mundo.


¿Qué tal ayer, Caron? Pues me encantó hacer el show anoche y la fiesta estuvo realmente bien. A comienzos de semana estuve súper enferma en Londres y llegué arrastrándolo, pero fue simplemente entrar en la sala y, ¡hello vodka!
¿Y te quitaste la máscara después del show? Viéndote ahora supongo que te amaron. No, nunca me la quito, ni siquiera cuando los fotógrafos me lo piden en sesiones. La gente siempre se pregunta: ¿cómo es ella? Y creo que está bien no enseñarlo, aunque me pongan enferma pidiéndomelo. También creo que muchos pensarán: oh, es blanca y de ojos claros, como una decepción. Aunque se sepa está bien que no se vea, mantener el personaje y que la música sea la que haga lo que tiene que hacer. La gente cercana y que me quiere sabe qué aspecto tengo, con esto me basta.
Pues déjame decirte que me resultas una mujer muy guapa, una hottie. No, ¡qué dices! Con esta resaca… Al menos no me duele la cabeza.
¿Tuviste miedo de las lesbian killers anoche? Bueno, hubo gente que se me lanzó al escenario, pero en realidad lo disfruto. Me ha llegado a preocupar en alguna ocasión cierta violencia, pero lo de ayer estuvo muy bien.
Duró poco tiempo tu actuación… Es que cuando la gente va a un club a beber y pasarlo bien con sus amigos, ¿realmente quieren ver mucho tiempo a una persona arriba del escenario? Creo que es poco polite apalancarse, sé que alguna gente se quedó con ganas de más, pero prefiero eso a ser agobiante.
Descríbeme el look que tenías. Era ligeramente diferente que lo último que he estado vistiendo. Era una mezcla entre skinhead, terrorista, con un punto islámico, un traje apretado, un tocado de cabeza de diamantes hecho a mano, perlas, bisutería con imágenes de la reina de Inglaterra, brazos muy negros, cara absolutamente blanca, jeans negros, botas de 1976, una máscara con cristales negros que cubría mi cara y un penacho de una tribu del norte de Tailandia que me trajo Arakis. Bastante retorcido en realidad, creo que fue un conjunto especial.
Llevas en simultánea tu arte visual y tu producción musical, ¿te concentras más en alguno? Bueno, hace poco abrí este show en Vitoria, en lo cual estuve muy concentrada. Yo tenía muy claro que debía separarlos, pero Arakis me convenció de que debía combinarlo. Así que sigo con mis fotografías, mis directos, pronto voy a Tailandia, algunas grabaciones y estoy terminando mi film, combino a mi personaje Feral y a Caron a modo de monólogo.
Algunas de tus fotografías podrían parecer posados de estudio en el backstage del rodaje de un videoclip, como las de la serie Catch me before I fall. De hecho lo que preparo ahora es una trilogía, ya están hechos el uno y tres, el dos está en camino, y sí hay algunas imágenes inspiradas en ello.
¿Te interesa publicar un álbum como tal o prefieres a tu Feral etérea e independiente? Me encantaría que fuesen las dos cosas. De hecho estoy en la grabación de un álbum, pero sin desesperación, la gente me pregunta: ¿quieres publicar ya? Yo creo que eso sucederá naturalmente.
¿Cómo ves la industria musical? Pues seca. Hay alguna gente innovadora, pero el mainstream en Inglaterra es muy fuerte y a donde suelo viajar también. No me gusta el tonti tonti ni el house facilón que no empuja nada, se echan de menos cosas que te pulsen más.
Pareces totalmente un personaje de frontera, algo corrupto. Ja ja ja, sí, un poco constructivo-destructivo-deconstructivo, corrupto sí, pero no en un sentido negativo, sino más bien agitador.