
Hay historias que necesitan se contadas desde el principio, que a menudo no es uno sino varios. Pero vamos a quedarnos con uno, con el que importa para la nuestra. Un domingo cualquiera de 1988, una comida familiar y un niño de 13 años embelesado en la televisión, en un video de los Cocteau Twins, el de Iceblink luck para ser exactos. Ese niño se llamaba Manuel Gómez y el juego casi pictórico de luces, formas y colores que le llegaba desde la pantalla le fascinó por completo. Tanto que 20 años después todavía recurre a él para explicar lo que ha hecho. Ese niño ahora se hace llamar Cruzcastillo y lo que ha hecho es una primera colección de ropa que le augura un futuro más que prometedor en esto de la moda.
Creo en ti. Así se llama la colección. Y tiene un punto tan hippie que una no acierta a establecer el link con Cocteau Twins. En su mayoría son camisetas, chaquetas y pantalones, todo en circular, y su fuerte son los estampados; también hay alguna prenda de punto que él mismo se tomó la molestia de tejer con la ayuda de otra diseñadora, Elisa Amann, que tiene mucho que ver en esto. Pero ya llegaremos ahí. Ahora, sentados en una cafetería, con un murmullo de fondo que arrulla nuestras palabras, lo que intento es establecer conexiones. Pienso en la cantidad de símbolos extraños que pululan por sus prendas, pienso en la música de Cocteau Twins y sigo sin entenderlo. Él me ayuda. “Mi adolescencia fue bastante extraña. Se supone que yo debería haber vivido en los 90 pero a mí me cautivaron los 80, así que mis iconos son gente como Siouxie, The Cure o Cocteau Twins, de hecho ellos me abrieron las puertas. Ese vídeo lleno de colores me cautivó”.



Así que tu colección va de iconos. La idea básica nace de ahí, sí. De la necesidad de tener luces. De tener dioses. Todos tenemos nuestro grupo de música, nuestro escritor, nuestro director de cine. Y los seguimos. Nos reconforta su trabajo. Por eso decidí llamarla Creo en ti. Al principio planeé la colección de una forma más pop. Quería trabajar esos iconos como se trabaja con las camisetas de los grupos de música, trabajar sobre esa devoción groupie que todos tenemos.
Y al final esa devoción te llevó al misticismo: los grupos son dioses y el groupie acaba convertido en sacerdote. Luego se volvió bastante mística, sí. Mi idea era reflejar la necesidad del icono y como éste adquiere una importancia particular para cada individuo, inventándoselo a su gusto, admirándolo e imaginándoselo como algo divino, y como luego se vestiría con él. Lo pop se convirtió al final en algo más trascendental.
¿De dónde te viene a ti todo ese interés por el misticismo y la simbología? Es algo innato, me viene de familia, he crecido rodeado de familiares muy interesados en el tarot, en la astrología, en los símbolos, creo que no me puedo abstraer de eso.
Los estampados de Creo en ti tienen un punto muy naïve, como de juego. Sí, es cierto, quería inventarme iconos, inventarme mi propio universo de símbolos y mezclar absolutamente todo, como si fuese una especie de ritual.
¿Hasta qué punto te dejas influir en tus decisiones por el tarot o la astrología? No, no me dejo en absoluto. Me divierte descodificar los significados de los símbolos, pero intento que no me influya en mi día a día, prefiero vivir el presente de forma tranquila.
No lo dudo. Tranquilo es un adjetivo que le define bien, viéndole con esa forma de hablar que tiene, entusiasta pero pausada a la vez, no parece que nada vaya a alterarle el ánimo. De hecho lo tiene clarísimo, lo repite un par de veces durante la conversación. Está en esto porque le divierte, no le importa cuánto tenga que trabajar, cuántas horas tenga que echarle, pero si algún día llega el agobio, lo deja. Así de simple. Y eso que diseñar su propia colección hace ya tiempo que le rondaba por la cabeza.
Cruzcastillo no estudió moda. En lugar de eso se metió en la Llotja a cursar unos estudios con tanto futuro como Artes del libro: “Grabado, litografía, xilografía y encuadernación”, explica él. “Dime tú en pleno siglo XX qué hacía un niño estudiando grabado. A mí me encantaba pero, claro, mis padres no entendían según qué cosas. Siempre que les preguntaban sobre lo que hacía decían, bueno, pues pinta y dibuja. Al final me especialicé en Procedimientos de reproducción”. Pero no se quedó ahí la cosa, porque tras esto Manu se puso a estudiar Diseño de estampados y tejidos. “Decidí estudiar esto porque era la carrera de diseño que más se acercaba a algo pictórico e ilustrativo sin que fuese diseño gráfico o ilustración”, explica. Y cuando acabó cursó un año de patronaje con Mercedes Fortes. Eso era ya por el año 99. Tras unos cuantos trabajos, entre otros de diseñador gráfico, empezó a trabajar para diseñadores como Elisa Amann, Giménez y Zuazo, José Castro o El Delgado Buil. Actualmente trabaja sobre todo en la línea de moda de Jordi Labanda. “Con Jordi llevo toda la gráfica, pero ahora por ejemplo estamos preparando el stand para Bread & Butter. Al final no es solo la gráfica de las colecciones sino que luego también salen otras cosas”.
Y también has trabajado mucho con El Delgado Buil… Sí, un día el estilista Jaume Vidiella me comentó que dos chicas que comenzaban en la moda ya tenían firma y buscaban diseños de estampados para su nueva colección y alguien que les estampara el muestrario. Poco después estaba diseñando gráficos y estampando las prendas de la colección Viva las Vegas. Y hasta ahora. Tanto Ana y Macarena como Elisa Amann me han apoyado mucho. Porque a veces me cogía algo de inseguridad, pero ellas siempre estaban ahí para animarme.
¿De dónde sale Cruzcastillo? Bueno, necesitaba un nombre. Al principio quise recuperar apellidos de familiares, algunos muy interesantes como Espinosa o Ramírez de Cartagena. Pero al final, en un viaje a Tarragona, recordé un nombre que desde pequeño tenía retenido en la memoria: Cruz Castillo. Era un personaje de la serie de televisión Santa Barbara. Yo no era muy seguidor, la verdad, pero ese nombre me parecía tan sonoro, tan fuerte, tan simbólico, que me pareció idóneo para mi proyecto, además tiene algo de místico que me gusta. De ahí sale Cruzcastillo.
¿Qué te llevó a crear finalmente esta primera colección? Gran parte de la decisión de tirar adelante fue ver que tenía buenas ideas, buen criterio y algunos años de experiencia en el sector. Pero lo que tenía muy claro era que lo principal era pasarlo bien, disfrutar haciéndola tardase lo que tardase, sin pensar en presentaciones grandilocuentes ni fechas marcadas por ferias ni eventos de moda.
¿Qué hay en Cruzcastillo que sea reconocible del trabajo que has hecho hasta ahora? Sobre todo los estampados, toda la experimentación de acabados en los tejidos y los tintes en prenda. El tema de los arrugados permanentes, por ejemplo, es algo que creo que repetiré en otras ocasiones.
Háblame un poco de tus referentes, por ejemplo, la primera vez que vi tu trabajo no pude evitar pensar en Romain Kremer. He ido descubriendo poco a poco su trabajo y es un diseñador que me parece muy interesante, evidentemente ver gente creativa te incentiva y ver el trabajo de Kremer fue un gran aliciente.
¿Qué otros diseñadores te interesan? Me gustan muchos diseñadores, la última colección de Viviente Westwood me fascina, me gusta mucho la colección de hombre de Maison Martin Margiela, también me gusta Henrik Vibskov, Balenciaga… Supongo que al final te interesan muchas cosas, pero tienes que tener personalidad y decidir siempre tu camino teniendo en cuenta el tiempo en el que vives y lo que está pasando. En el fondo creo que al final lo que te impacta de verdad es lo que tienes más cerca. Elisa Amann y El Delgado Buil son dos ejemplos que sigo muy de cerca, y creo que me han influido bastante, aunque las formas e ideas de cada uno luego sean distintas.
¿Cómo eres trabajando, eres muy metódico? Con esta colección he tardado casi un año, incluso más. Como soy bastante inseguro, he hecho muchos cambios durante todo el proceso, no es que sea muy exigente, supongo que lo que ocurrió es que tenía una idea en la cabeza y como tenía tiempo para desarrollarla hice muchas repeticiones hasta que llegué a lo que yo quería.
Así que eres de los que tira mucho. Sí, rompo mucho, tacho mucho y cambio mucho.
¿Cómo va a ser tu segunda colección, ya estás trabajando en ella? Hoy por hoy voy lento, muy lento. Así de claro te lo digo. Pero sí, ya estoy trabajando en ella. Se llama Telémaco.
Telémaco me gusta. No, pero no es como estás pensando. Es con h. Es Thelémaco.