
Si hubiera que destacar tres cualidades que definan el espíritu de las diseñadoras Anna Figuera Delgado y Macarena Ramos Buil, ésas serían sin duda la profesionalidad, la frescura y la intuición. No serían, en cualquier caso, las únicas destacables, quedarían por mencionar muchas más. El conjunto de todas ellas las ha convertido en merecidas ganadoras del premio L’Oreal al mejor diseñador novel de Cibeles en dos ocasiones consecutivas.
La suya es una trayectoria relativamente corta, pero en sentido ascendente; la perfecta combinación de pasos bien dados, ilusión y talento a borbotones. Audaces pero disciplinadas, innovadoras y elegantes, han logrado el elogio de la crítica y la devoción de un público fiel que alaba y secunda sus diseños. Con varias colecciones presentadas a sus espaldas y el mismo espíritu de trabajo, nos demuestran cómo la complementación puede conducir al equilibrio.



¿De verdad vuestra relación, tanto la personal como la profesio-nal, empezó cruzando miradas en un tren de cercanías? Tiene algo de romanticismo cinematográfico. Si lo cuentas así sí que parece una historia de película, pero la realidad es bastante menos sofisticada. Simplemente estudiábamos juntas en una escuela de Sabadell, lo que significa que para ir a clase nos veíamos obligadas a coger el mismo tren cada día. Eso hizo que empezáramos a hablar de las clases, deberes, apuntes... Aunque en realidad fue hacia final de carrera cuando se afianzó nuestra amistad y comenzamos a trabajar juntas. Durante 3º y 4º fuimos casi inseparables.
¿Qué influencias descubristeis entonces que compartíais? ¿Cuáles eran vuestros referentes en común? Estábamos como locas con la nueva visión del hombre que ofrecía Hedi Slimane. Él y Raf Simons han sido dos de nuestras grandes referencias. Siempre hemos parecido muy distintas, pero en el fondo somos muy parecidas. Afortunadamente, las dos compartíamos (y compartimos) gustos muy parecidos en cuanto a música, moda, cine, arte... eso nos facilita mucho el trabajo.
¿Os complementáis bien? ¿Cuál es vuestro método a la hora de trabajar? Normalmente, elegimos un tema y a partir de ahí hacemos un brainstorming de color, tejidos, imágenes, volúmenes y todo lo redireccionamos hacia donde creemos que la colección debe dirigirse. Trabajamos a dúo, cuando una tiene una idea la otra la mejora. No tomamos decisiones importantes por separado, para cada una de nosotras el criterio de la otra es muy importante.
Vuestra trayectoria, corta pero fructífera, ha sido una progresión de pequeños pasos en la que parece ser la dirección correcta. Entiendo que todo comenzó con Circuit aquel febrero de 2005 pero... ¿Qué pasos disteis hasta llegar allí? ¿Cómo nació El Delgado Buil? Puede decirse que El Delgado Buil empezó mientras estábamos haciendo nuestros proyectos finales de carrera. Íbamos pegaditas a todos lados, a las tutorías, a comprar telas, una acompañaba a la otra y luego, la otra a la una. Cada una trabajaba y desarrollaba su propia tesina pero ambos proyectos tenían cosas de Macarena y de Anna.
No todos los nuevos diseñadores consiguen hacerse un hueco en el complicado entramado de la moda. En vuestra opinión, ¿qué le falla al sistema? ¿Qué hemos de pedirle a la savia nueva y de qué responsabilidades hemos de eximirles para que funcione? En primer lugar existe una tremenda desconexión entre moda e industria. Las marcas de ropa deben crear servicios y el mercado, desde las empresas de materias primas hasta la distribución y el consumidor, deben confiar en las nuevas marcas. A la savia nueva le aconsejaríamos que aplicase su creatividad a un buen proyecto empresarial, de nada sirve hacer una buena colección si no hay un buen proyecto detrás. Por otro lado, lo que ahoga a las marcas jóvenes no son las responsabilidades sino la dureza del mercado.
Llegáis a Cibeles, y en vuestro debut, os lleváis el Premio L’Oréal al mejor diseñador novel. ¿Cómo se encaja esto en la primera incursión en un medio oficial? ¿Y volver a repetirlo al año siguiente? Han sido reconocimientos importantes no sólo para nosotras sino también para nuestro equipo. Fueron momentos muy importantes dentro de nuestra biografía. Los premios ayudan a ponerle ilusión al proyecto, te ayudan a creer en tu empresa.
El reconocimiento de la crítica no es siempre garantía de éxito, hay que combinarlo con unas ventas solventes que aseguren la continuidad de la empresa. ¿Cómo se conjuga, hoy en día, la comercialidad con el diseño? La creatividad siempre va un poco por delante del apartado comercial, no se trata de coolhunting, al contrario, tiene que ver con una intuición que, si es buena, acabará siendo comercial. El término medio es subjetivo, en nuestro caso no hemos sentido un conflicto entre lo comercial y lo creativo.
¿Creéis que las colaboraciones comerciales, como la que lleváis dos años desarrollando con Sony PSP pueden ser una solución al problema? Para nosotras y para cualquier empresa las colaboraciones comerciales son una salida y un apoyo para seguir haciendo colecciones. Se trata de un intercambio, el diseñador aporta frescura, creatividad y diseño, situando así a la empresa en un nuevo contexto. A su vez ésta le proporciona profesionalidad, reconocimiento y dinero.
Hablemos ahora de Porcelana, la colección Primavera/Verano 09 recientemente presentada en Cibeles. Aprecio una mayor atención en los materiales, ¿es así? ¿Les habéis dedicado una especial atención? Nuestra próxima colección está inspirada en las figuritas, el colorido, los detalles, propios de la porcelana. Partimos de una idea algo kitsch para acabar encontrando una solución muy moderna, elegante y fresca. Para nosotras el tema de las calidades siempre ha sido fundamental. La diferencia con las colecciones anteriores es que en Porcelana hemos incorporado la alta tecnología al punto.
Siempre habéis sido abanderadas del concepto unisex, sin embargo, en Porcelana podemos apreciar una feminización de vuestra moda. ¿Exigencias del mercado, cambio de ideas o evolución? Nosotras funcionamos mucho por la intuición. Las dos creíamos que era un buen momento para dirigirnos hacia una silueta más femenina. Tenemos muchas clientas mujeres y siempre les ha encantado el concepto unisex, pero no están cerradas a probar nuevos volúmenes.
La idea de presentar vuestra colección con los Easy Snap tocando en directo fue rompedora. ¿Cómo se lo tomó el público de Cibeles? Nuestro público no es el mismo que el que asiste a otros desfiles de Cibeles. Es mucho más joven. En su mayoría son clientes o gente a la que le gusta nuestro trabajo. Por lo tanto la idea de que Easy Snap colaborara con nosotras este año les encantó. La verdad es que lo hicieron de maravilla.
¿Cuál creéis que es vuestro valor añadido? La juventud, el gusto por las cosas bien hechas, la seriedad... Intentamos tener un ojo siempre puesto en lo que está pasando para que nuestras colecciones sean contemporáneas y estén al nivel de las marcas que admiramos.
Se os ha preguntado muchas veces sobre la influencia de la cultura norteamericana (White Trash, John Waters, Oklahoma...) en vuestras colecciones y siempre contestáis que la América de la que vosotras habláis está creada a base de películas, música y fotografías. Describidme esa América onírica que tanto os inspira. La América de la que nosotras hemos hablado en nuestras colecciones se crea gracias a imágenes de Conney Island, Grand Canyon, el Black Jack, un imitador de Elvis en Las Vegas... Y suena desde Sinatra, Blondie, o la Velvet Underground, a los New York Dolls, Bob Dylan, Kiss o Neil Young. Nos encantan películas como El Padrino, Polyester, Bufalo 66... o la genialidad del norteamericano Daniel Johnston. Podríamos citar cien mil referentes norteamericanos, estos son sólo unos pocos.
En marzo del pasado año abristeis vuestra tienda-taller en Barcelona. ¿Sentíais la necesidad de afincaros? La apertura de la tienda taller en marzo del 2007 fue una solución a la distribución a la vez que un proyecto de definirnos como marca. En nuestro espacio vendemos nuestra colección completa, no una pequeña selección como cuando te compran otras tiendas. La comunicamos y la colocamos como nos gusta, sin filtros. Por nuestro espacio pasan no sólo consumidores, sino también amigos con sus respectivos proyectos, alumnos, y un montón de ilusiones. Es un sitio efervescente, que invita a tomarse una cerveza con amigos en cuanto caen las ocho y media de la tarde. Pasamos muchas horas allí, es nuestra casa, un sitio donde nos sentimos realmente cómodas.